PRÓLOGO


No recuerdo mucho desde el momento de mi caída. Lo poco que perdura en mi memoria fue el impacto de aquel meteorito en el casco de mi nave, que esta se desviara y fuera llevada hacia ninguna parte en el extenso y silencioso vacío del espacio, luego, ser fuertemente agitado para segundos más tarde recibir un fuerte impacto en mi cabeza, y poco después, oscuridad total…

Cuando desperté me sentía debilitado y entumecido. Un sentimiento de vértigo azotaba no solo mi mente si no mis pensamientos, así mismo, percibí como mis músculos se desgarraban en pedazos, mi cabeza daba vueltas en un frenesí absoluto de náuseas y mareos, mi vista se encontraba totalmente desenfocada y para colmo de males tenía una terrible y dolorosa migraña mientras que al mismo tiempo no podía más que balbucear sinsentidos. No necesité mucho para saber lo que sucedía; “Un derrame cerebral” pensé para mí mismo. “Estoy acabado”.

Tales fueron mis pensamientos antes de que mi consciencia se desvaneciera completamente en la oscuridad de nuevo. Y, sin embargo, ante todo pronóstico, volví a despertar.

Mi cuerpo se sentía fatigado por supuesto, aun sentía una cantidad indescriptible de peso sobre el mismo, como si estuviera cargando una piedra de varias toneladas a mi espalda, imaginaba como aquello podría aplastarme en cualquier momento lo que me despertó una leve sensación de ansiedad, pero aun así seguí desafiando las expectativas, durante todo el transcurso de este calvario revisé mis alrededores; todavía había algo de oscuridad en el entorno, pero por lo que parecía notarse a simple vista era debido a que todas las luces de mi nave parecían haberse desconectado completamente. “Un apagado de emergencia” pensé. Todas las naves de la compañía en la que trabajaba tenían este sistema, el objetivo era evitar fugas de gas y una probable explosión en caso de accidente.

Por supuesto, nunca consideré que me encontraría en una situación en la que esto sucedería realmente, pero el mundo siempre trae sorpresas…

Además, aunque no lo había considerado con anterioridad, por alguna razón podía respirar, normalmente si hubiera estado en el espacio ocurrirían 1 de dos cosas o mi cabeza explotaría o bien la opción más realista es que moriría de asfixia en menos de 2 minutos puesto que todo el aire dejaría mis pulmones en cuestión de segundos, curiosamente no estaba en esta situación. ¿Tal vez era el sistema de oxígeno de la nave? “No, es improbable” declaré para mí mismo. Si no hay electricidad transmitiéndose en ninguna parte de la nave, Por norma general el sistema de oxígeno principal estaría desconectado ¿Entonces el sistema de emergencia tal vez…? “No, lo dudo.” descarté la opción de forma inmediata sin pensarlo en demasía.

Si bien era cierto que teníamos un sistema de reserva en caso de emergencia, la verdad es que, este sistema solo estaría activo lo suficiente como para dar la oportunidad a nosotros los astronautas de ponernos nuestro traje el cual ya venía con un tanque de oxígeno de alta capacidad. Por lo tanto, eso solo dejaba la última opción como la más probable.

—Parece que he aterrizado en algún lugar—dije en voz alta, como convenciéndome a mí mismo—Pero, ¿Dónde?

Esa era la pregunta del millón, pues a juzgar por la situación había acabado en algún lugar que me permitía respirar sin restricciones, sin embargo, no tenía tiempo para pensar en ello, estaba más preocupado por moverme y encontrar mi camino en la oscuridad de la nave por lo tanto con algo de esfuerzo intenté por lo menos empezar a moverme, si bien pude hacerlo un poco, lo único que logré fue perder el poco balance que a duras penas tenía y caer de cara al piso.

Thud

El impacto recibido hizo que un pequeño golpe seco reverberara en la cabina.

—Ugh. —musité con algo de dolor.

Mientras estaba caído en el piso aún seguía percibiendo el gran peso de aquella piedra invisible de varias toneladas sobre mi espalda, aunque intentaba mover mi cuerpo me sentía como un pedazo de plomo hundiéndose lentamente en el fango de una jungla o un pez intentando nadar en tierra.

Con un haz de determinación intenté levantarme, forzando a mis extremidades a obedecerme con ímpetu hercúlea, era consciente de que esto me pasaría factura más adelante, pero no tenía otra alternativa.

Mis músculos chillaron de dolor, mis huesos hicieron sonidos poco agradables y mis dientes amenazaban con querer romperse, pero incluso así logré al menos acomodarme sobre mi vientre levantando mi torso levemente y estirando mis brazos hacia adelante al mismo tiempo que levantaba mi cabeza con vista hacia el frente, luego de este suplicio, intenté arrastrarme hasta la consola de comandos que se encontraba a unos cuantos metros de distancia de mí. “Esto es humillante” reflexioné mientras me arrastraba en una posición de gateo de tipo “comando”.

Y así, lentamente me desplacé, primero un metro, luego dos, luego tres hasta llegar a la consola.

Finalmente, la consola estaba en frente de mí, sin embargo, todo el dilema estaba lejos de terminar. Ahora necesitaba levantarme para alcanzar los botones de la consola la cual tenía la altura de una pequeña mesita de noche.

—Si activo esta cosa finalmente tendré algo de luz, sin embargo, este maldito peso que tengo encima me está molestando.

Era consciente de que todavía tenía mi traje de explorador puesto; No era exactamente ligero, pero tampoco era tan pesado como para que no pudiera cargar con él. Como astronautas exploradores nosotros éramos entrenados para poder con esto y más, pero aun teniendo mi entrenamiento en cuenta había algo demasiado raro en el entorno que evitaba que me pudiera mover con mi agilidad habitual.

—¿Quizás solo sean secuelas del golpe que me llevé anteriormente? —pregunté con tono de incertidumbre.

La posibilidad de que este fuera el problema era lo suficientemente plausible pues, pese a que estoy despierto no es como que después de lo que sea que haya sucedido en el tiempo que estuve inconsciente me permitiera recomponerme tan fácilmente. “Aunque podía jurar que estaba muerto en ese momento”, pensé.

Tsk. —Chasqueé mi lengua mientras sacudía mi cabeza con irritación—. Olvidémonos de eso por ahora, tengo un problema mayor con el cual tratar ahora mismo.

Etiquetando aquellos pensamientos como innecesarios los descarté de manera inmediata y decidí centrarme en la situación más apremiante; Encontrar una forma de alcanzar la consola de comandos.

Aun no podía levantar mi cuerpo en una posición lo suficientemente cómoda para ver la consola, sin embargo, todavía podía usar mis brazos y manos. El inconveniente era que tendría que hacerlo a ciegas pues no tenía visión clara en relación a la posición de cada botón de la consola.

—Muy bien, instinto será…

Dicho esto, me acomodé en el suelo de la forma más peculiar posible e intenté estirar mi brazo, una vez que encontré la posición adecuada, empecé a mover mi mano alrededor del tablero buscando el botón exacto que encendería las luces de la cabina.

Con mi sentido del tacto agudizado hasta el límite empecé a rebuscar usando mi dedo índice, hasta qué….

—¡¡ESTE ES!! –grité mientras presionaba el botón con mi dedo.

Bzzz.

Un pequeño zumbido seguido de un ligero crujido resonó en la cabina, sin embargo, arruinando mis expectativas por completo las luces de la cabina seguían sin encender, pero, aunque era opaco ahora entraba un poco más de luz.

—¡Maldición, no era ese botón! Pero al menos ahora puedo ver un poco mejor, ¿Qué fue lo que hice exactamente?

Recogiendo mi mano y bajando el brazo para retomar mi posición inicial decidí forzar un poco mi cabeza y girarla de un lado a otro, aunque no podía ver mucho debido a que me encontraba literalmente pegado al piso, pude notar la pequeña luz entrante.

—Ah, con qué era eso… Supongo que se habilitaron como parte del sistema de seguridad anti-daños de la nave—. Me dije a mi mismo con entendimiento.

El botón que había presionado parecía haber abierto las persianas metálicas que sellaban las ventanas; Este sistema se activaba en caso de que una ventana recibiera una fractura o ruptura en sus cristales, así rápidamente bajaría una persiana de fibra de carbono que sellaría todas las ventanas de la cabina hasta que las ventanas fueran reparadas de nuevo.

Dicho esto, por lo menos parecían que las ventanas se encontraban bien, desde donde podía verlas. Así que me conformé con eso de momento.

—Haa~ Ahora bien, supongo que debería intentar apoyarme con el piso para levantarme.

Con esta decisión hecha aproveché mi posición de gateo de comando para apoyar mis manos en el piso, poniendo algo de fuerza y esfuerzo intenté empujar todo mi torso hacía arriba.

El dolor que sentía por esto me estaba pasando factura, pero aun sin detenerme seguí intentando levantarme.

—Grrg…

Seguí forzándome a mí mismo hasta que pude levantar una buena parte de mi torso a la par de la base de la consola de comandos, luego estiré mi brazo izquierdo con rapidez y lo dirigí hacía allí, segundos después hice presión con todo mi antebrazo, brazo y codo. Hasta que finalmente con un crujido poco agradable de mis huesos y lágrimas que amenazaban con salir en cualquier momento conseguí levantarme hasta la parte superior de la consola de comando, y justo después de mirar hacia el frente, mis ojos se agrandaron con sorpresa…

—¿D-Donde… estoy…? —musité, casi sin aliento.

Justo allí, fuera de las ventanas de mi nave, una vista increíble se expandió ante mis ojos.

—¿Qué es este lugar?



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